Los Cuatro Jinetes del ApocalipsisDespués de tomar el rollo de Dios y de ser adorado por toda la creación, el Cordero ahora abre los siete sellos para revelar su contenido. Los sellos, como las trompetas, están en un grupo de cuatro, dos y uno. La apertura de los primeros cuatro sellos es presentada por cada uno de los cuatro seres vivientes por turno. Cada uno de los cuatro seres vivientes revela un jinete; los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, el cuarto jinete resume los primeros tres, "se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra", BJ; "se les dio poder sobre la cuarta parte del mundo", VP (RV traduce "y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra"). El poder de estos jinetes está limitado a un cuarto. Con las trompetas, más adelante, está limitado a un tercio. El quinto sello revela a aquellos que han sido muertos por la palabra de Dios y su testimonio, que es la iglesia perseguida. El sexto sello revela el día del Señor que trae la ira del Cordero. La apertura del séptimo sello revela el silencio. Los siete sellos resumen la historia humana desde el punto de vista del cielo y de la iglesia. Hay guerra, hambre y pestilencia en general y sobre la iglesia en particular hay persecución. Luego vendrá el fin, trayendo terror al mundo. Esto tal vez explique el silencio del séptimo sello. Lo que describen los sellos es similar a las señales del fin de la era, como las describe Jesús en Mateo 24. Habrá guerras, hambres y terremotos (Mt. 24:6-8), persecución (Mt. 24:9-14), los cuerpos celestes son conmovidos (Mt. 24:29) y "entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra" (Mt. 24:30). Después de abrir los siete sellos el rollo puede leerse y encontramos más detalles; pero esto empieza en el capítulo 8. Los siete sellos describen la tribulación que es, en su mayor parte, hecha por el hombre (guerras, hambres y persecución), pero bajo el control de Dios. Las siete trompetas son desastres enviados por Dios con el objetivo de persuadir al hombre a que se arrepienta. Las siete copas son el derramamiento final de la ira de Dios sobre la humanidad impenitente. El hecho que Cristo abra los siete sellos indica Su soberanía sobre el futuro. 15.1 El primer sello (6:1)
v. 1 - Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos - Jesús abre los sellos después de la adoración de la creación, pero especialmente la de la iglesia. Juan mira con anticipación cuando el Cordero abre el primer sello. Jesús abre los sellos pero no el libro; la apertura de los sellos es preliminar a la apertura del libro. Jesús abre los sellos para permitirnos ver el curso futuro de la historia, la que no está oculta de los santos (1:1, 22:6, 10). Dios le ha confiado a Jesús revelar el curso futuro de la historia de Su iglesia (cf. 1:1 y "el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía" 19:10). Debemos notar el hecho que el Cordero abre los siete sellos, lo cual significa que está en control general de los eventos representados en los siete sellos, lo que debería ser tremendamente consolador para la iglesia. v. 1 - y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira - Cada uno de los cuatro seres vivientes presenta los primeros cuatro sellos. El trueno enfatiza la orden: ¡Ven!, que llama a escena al primer caballo. Note que la apertura de los sellos no es pasiva sino que trae a escena eventos de la historia humana. v. 2 - Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para vencer - El primero de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Esta imagen está tomada de Zacarías (Zac. 1:8, 6:1-8) en donde hay cuatro carros tirados por caballos de distintos colores; estos son los cuatro espíritus del cielo que salen de estar en la presencia de Dios a todo el mundo. Los cuatro caballos cubren cada dirección de la brújula. Es decir, afectan a toda la tierra. Algunos ven en el jinete del caballo blanco el mismo jinete que en Ap. 19:11, es decir Cristo (ver Hendriksen). Esto no es seguro; el jinete en 19:11 tiene una espada y éste tiene un arco. El arco es más probable que sea el de los partos, que eran los únicos arqueros montados del mundo antiguo. Se le dio una corona. ¿Es probable que se refiera a Cristo, quien tenía muchas coronas? (ver 19:12, pero ver comentario sobre 14:14). La corona aquí es la corona del vencedor (gr. stephanos), a diferencia de la corona real (diadema). La corona del vencedor es apropiada para alguien que sale para conquistar. La corona no el mismo tipo de corona que usa la bestia (13:1) o que usa Cristo en 19:12. Ambos usan la corona real (diadema), aunque el "Hijo del Hombre" en 14:14 usa la corona del vencedor. El cuarto caballo resume a los primeros tres y es claramente malvado. El primer caballo significa el deseo de conquistar que es normalmente la razón de la guerra, el próximo sello y del hambre (tercer sello). El cuarto sello describe la muerte por espada, hambre, enfermedades y fieras de la tierra. También debe notarse que el sexto sello de la ira del Cordero cae sobre reyes, príncipes, generales y (hombres) poderosos, entre otros, que son responsables de la guerra. Ap. 19:18 también describe los reyes, generales, hombres poderosos, caballos y sus jinetes y el resto cuya carne comían las aves en medio del cielo. Los cuatro caballos cubren las cuatro direcciones de la brújula; son una unidad, así como las primeras trompetas y copas afectan a toda la tierra. Los primeros cuatro sellos son presentados por los seres vivientes; los restantes, no. El primer jinete que representa la conquista es la lectura más directa del texto, aunque el hecho que esté montado en un caballo blanco trae algunos problemas para esta interpretación. Pero Juan puede estar pensando simplemente en Zac. 1:8, 6:3 que tienen un caballo blanco. Otros argumentan que Cristo no puede ser comandado por criaturas celestiales, así que el jinete debe ser la conquista de la palabra de Dios, como fue profetizado por Cristo (Marcos 13:10). Sin embargo, ver 14:15 donde a uno semejante al Hijo del Hombre se le dice siegue. Hay al menos un versículo en donde la flecha es comparada a la palabra de Dios: "Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba" (Is. 49:2). Grimsrud argumenta que el caballo blanco significa guerra triunfante porque los cuatro jinetes representan a la guerra y sus males consecuentes: guerra, lucha, hambre y enfermedad, y hace el siguiente comentario: "Conquista es usado 11 veces en el libro aludiendo a la conquista por el testigo fiel (una vez en cada una de las siete cartas, en 5:5 para el Cordero, y en 12:11 y 15:2 de los siervos fieles). Tres veces se refiere a la conquista por violencia (aquí, en 11:7 donde la bestia mata a los dos testigos, y en 13:7 donde la bestia guerrea contra y conquista a los santos). En todos los pasajes de "conquista", Cristo y sus seguidores conquistan muriendo; Satanás y los poderes malignos, matando." Johnson identifica al jinete sobre el caballo blanco con el anticristo y sus fuerzas que buscan conquistar a los seguidores de Cristo. Cada uno de los cuatro sellos, entonces, representa el conflicto dirigido hacia los cristianos para probarlos y separarlos de los falsos discípulos (v. 10). Sigue diciendo que esta interpretación no elimina necesariamente el hecho de que los sellos también pueden referirse a los juicios sobre la humanidad en general. Pero, como el quinto sello enfatiza el clamor de los cristianos martirizados, tal vez el pensamiento de la persecución cristiana pertenece también a los primeros cuatro sellos. Cada uno de ellos desata eventos que separan a la fe falsa de la verdadera. La destrucción de Jerusalén es un punto en cuestión (Lc. 21:20 ff.). El caballo blanco sale para conquistar, y al hacerlo, el juicio cae sobre la incredulidad de Israel (Lc. 21:22-23), y a la vez está la prueba de los creyentes para separar la paja del trigo (cf. Lc. 21:12-19). Hay quienes ven al primer jinete como la conquista en general y el anticristo en particular (Preacher's Outline & Sermon Bible) y que dicen lo siguiente:
Sin embargo, interpretar al primer jinete como Cristo conquistando a las naciones está más en armonía con todo el libro. Si el jinete es Cristo, entonces la conquista es el evangelio, los mártires que vemos en el quinto sello están ahí como resultado de la persecución que surge por la conquista del evangelio. El argumento de Hendriksen a favor de que Cristo es el jinete es como sigue:
Para resumir el primer jinete y su relación con los otros sellos, hay cuatro puntos de vista:
15.2 El segundo sello (6:3)
v. 4 - Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada - ¿Guerra o persecución? A la luz de Mt. 24:6-7, y a la luz del cuarto caballo que resume los otros tres, el equilibrio estaría hacia el lado de la guerra. Hacer que los hombres se maten unos a otros, más que hacer que maten a los santos. A la luz del resto del libro, el autor es bastante capaz de indicar la persecución en forma clara. Algunos comentaristas citan la siguiente escritura en apoyo de la persecución, "No he venido para traer paz, sino espada" (Mt. 10:34). Compare esto con la sexta trompeta (9:15) en donde un tercio de la humanidad es muerta por soldados a caballo. El color bermejo corresponde a su misión de derramar sangre. La espada es la espada corta romana (machaira). Note que a su jinete se le dio poder para que los hombres se maten. "Se le dio" indica la aprobación permisiva de Dios. Hendriksen, sin embargo, arguye persuasivamente que la matanza es de creyentes y no la guerra en general:
15.3. El tercer sello (6:5)
v. 5 - Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano - El negro podría indicar vegetación seca o aun quemada (ver Lam. 5:10). La balanza se usa para pesar el alimento (Ez. 4:16). La balanza también puede pensarse que representa la injusticia, ya que el jinete afecta sólo a los que son pobres. v. 6 - Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino - Esto indica hambre y escasez. Una libra de trigo es suficiente buena comida para una persona, no para su familia. Hay comida pobre (cebada) disponible. Los productos de lujo como el aceite y el vino no son dañados. Los olivos y los las viñas están enraizadas más profundamente, así que pueden soportar la sequía. Walvoord comenta que el hambre es la secuela de la guerra. Esta es la situación con el mundo occidental y el tercer mundo hoy, ya que toma para sí la comida de lujo dejando apenas suficiente alimento para el tercer mundo (hambre e injusticia). Babilonia es condenada por su lujo excesivo (18:3). Los mercaderes comerciaban aceite, vino y trigo con Babilonia (18:13), pero la cebada no se menciona porque es comida del pobre y no es un lujo. El hambre es también una de las condiciones que conducen a los últimos tiempos (Mt. 24:7). El hambre puede conducir a la inestabilidad política que es también una causa de la guerra. Hendriksen argumenta que los pobres que apenas podían comprar cebada eran cristianos. De Apocalipsis aprendemos algo de las condiciones de los creyentes de ese tiempo:
Los jinetes segundo y tercero van juntos en su misión de perseguir al pueblo de Dios y al extender la opresión, la injusticia y la penuria económica a lo largo de los siglos de la existencia de la iglesia. 15. 4 El cuarto sello (6:7)
v. 8 - Miré, y he aquí un caballo amarillo - El caballo tiene un color verde-amarillento enfermizo (gr. chloros, de donde viene la palabra cloro), como una persona muerta. Este caballo resume el trabajo de los otros tres, es decir muerte por espada y plaga y por las fieras de la tierra. Este versículo es también parecido a 13:10 donde la indicación clara es para perseguir por la bestia en forma de cautividad, o ser muerto por espada. v. 8 - y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía - El Hades es la morada de los espíritus después de la muerte y, por lo tanto, siempre está muy cerca de la muerte. La Muerte y el Hades, la morada de la muerte, están personificados aquí, como en 20:13. Pero Jesús tiene autoridad sobre ambos (ver 1:18).
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||